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Astillero Nautiglass es quien, conservando su estilo y dentro del segmento de las esloras medianas, propone este cabin cruiser totalmente renovado, con personalidad propia y una navegación ideal para disfrutar de placenteras horas de navegación.

 
     
  Texto y fotos de Gustavo Revel  
     
 

A veces cuesta definir cuál es la eslora o la embarcación ideal para sorprender al mercado. Todos los constructores tienen esa idea fija: ¿qué producto nuevo podemos diseñar para captar nuevos usuarios?. Y es bueno que así sea. Pero a veces, la solución puede estar al alcance de la mano, ya que no necesariamente un barco nuevo debe ser más grande o más potente. Por decirlo de una manera más fácil: un restyling bien logrado, manteniendo los parámetros de un buen equipo, es una excelente alternativa.
Así, sencillamente, la gente de Nautiglass creó un nuevo barco, basado en el conocido y bien logrado Ragazza 750, pero con un cambio de imagen que lo convierte, a simple vista, en un barco nuevo.
Considerando que la versión 750 y 750 Open siguen vigentes y en plena producción, entonces, ¿qué cambios presenta el nuevo Ragazza Due respecto de su antecesor? Las diferencias, en este resumen.

Perfil
El cambio sustancial es la nueva cubierta, creada en el tablero de Gino Gandino, quien logró un excelente trabajo de formas, actualizando una cubierta que es hoy muy dinámica, manteniendo el concepto pero en un conjunto de más porte, mejor alzada y respetando las dimensiones generales del modelo anterior.
Tiene más altura externa e interna. El concepto de barco con más espacio se nota a simple vista ya que toda la cubierta se presenta más elevada y con más volumen. Desde proa la cubierta se lanza con mayor ángulo. Queda igual superficie para un solárium, apenas interrumpido por la escotilla circular que se dispone sobre la proa. También se ajusta, en el extremo inicial, la caja de cadenas y sector del malacate, con buen acceso y llegada mediante el guardamancebo.
El parabrisas es muy lanzado y se apoya sobre la cubierta superior. Los laterales, están más abajo que el vidrio frontal, y le imprimen un toque de movimiento al conjunto. Principal atención se le dio a los flejes superiores de los vidrios que, en espesor notable, cierran el conjunto en una pieza integrada, dejando a popa un ángulo exacto para recibir un arco radar, simple y de formas compactas. De hecho, todo el cockpit está pensado al milímetro, donde nada sobra y nada falta. Como último punto de la descripción, las ventanas laterales de cubierta han sido cambiadas por ojos de buey elípticos, más marinos y de buena amplitud tanto para el ingreso de aire como de luz al interior.
Cockpit y proa
La plataforma de popa es más grande y de trazos rectos, más equilibrada en la altura desde flotación y bien integrada al mueble de popa de cockpit que puede utilizarse como asiento (popa o proa), simplemente definiendo el tipo de herraje del balcón de popa.
Ya en el cockpit, encontramos un pasillo limpio en babor, que va desde la planchada hasta el ingreso a cabina. Sobre la banda, a media distancia hacia el interior, hay un mueble, en plástico, con pileta y guarda inferior, útil para aseo y estiba de elementos varios.
A estribor, el diseño mantiene una mesa, de gran superficie, con dos asientos rectos enfrentados –uno mirando a popa y otro hacia proa-, logrando, como dijimos, un despeje de pasillo importante. El puesto de gobierno se mantiene también sobre la misma banda, con altura superior y un tablero absolutamente renovado. Una toldilla y cerramiento integral de la zona es fácilmente posible a partir del arco y unos simples herrajes de inoxidable.

Estamos en la cabina
La formulación interna no difiere de lo estándar para un barco de esta categoría. No obstante, el diseño ha sido replanteado pues ganó altura interior –supera el metro ochenta en la parte más amplia–, lo que permite ganar lugar en proa, específicamente.
El pique de proa es destacado, obrando en parte de mamparo de colisión y limitando la caja de cadenas del malacate. La proa contiene un buen sofá en “U”, convertible en cama de dos plazas mediante una pieza postiza o la típica mesa que se ajusta al perímetro de los sillones, convertible en cama. Un buen baño compartimentado en estribor enfrenta a la cocina completa y bien delimitada, ya que se ajusta en formato al ingreso desde el cockpit –mediante dos escalones–.
En crujía se genera el acceso al camarote de popa, cuyo volumen aprovechable es por demás convincente –una cama doble de banda a banda con espacios de guarda incluidos–. En definitiva, todo lo necesario para pernoctar cómodamente a bordo por unas noches.

Sala de máquinas
Con acceso desde el cockpit, la sala de máquinas permite instalar sin problemas de espacio un motor de 225 hp dentro fuera, naftero, potencia interesante por prestación y consumo. El sector de máquinas es espacioso, ventilado y contiene, además de los servicios esenciales –termotanque, sistema eléctrico de baterías, blower, sistema hidráulico de la pata dentro fuera, flaps, sistema de dirección– el tanque de combustible. El tanque de agua se localiza en proa debajo del asiento-cama.

La prueba
La Ragazza Due se comporta fiel a su estilo. Su fondo tiene una salida sorprendente. Es muy dócil en el manejo y la virada a velocidad es exacta. La carena se sustenta fácilmente y es cómoda su posición de manejo, ya sea de pie o sentado. La visión a 360º es posible y desde el puesto del timonel se logra el control absoluto de todo el barco.
Timonearlo es fácil, mantiene las cualidades de la Ragazza 750 pero con un entorno renovado. El cruce de olas es franco, es un barco muy rápido y es estable en condiciones de marejada. Visto desde fuera, el conjunto parece un barco de más eslora, aunque sigue vigente en una medida que es, para muchos, la bisagra entre un buen cabinado y un crucero.
Es, en definitiva, un barco simple, moderno, muy funcional y de bajo mantenimiento, ideal para estos tiempos en que se trata de aprovechar el tiempo para el ocio y esparcimiento. Soluciones simples para una vida simple. La Ragazza Due es el inicio de la renovación de la flota del astillero Nautiglass. Esperamos –según nos comenta don Cesar Zazzali, líder del astillero – buenas nuevas dentro de muy poco tiempo. El primer paso ya está dado