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Una cuddy de 8.50 metros de eslora con cualidades
que la convierten en la más deportiva del segmento,
con prestaciones de un pura sangre.
La Mediterranean 285 es distinta, desde cualquier óptica.

Texto y fotos de Gustavo Revel

 

 
     
 

Mucha actividad en el tablero de diseño del astillero Mediterranean. Y eso es bueno. Esta vez, la apuesta salió otra vez del esquema convencional. Se intentó buscar una lancha netamente deportiva, con espacio en cockpit e interior, buena performance para uno o dos motores –como las lanchas de alta prestación- y el estilo inconfundible de la marca, aunque esta vez, con geometría de formas distinta a las clásicas Mediterranean. Se presentó en público en el último Salón Náutico, con muy buena aceptación. Hoy nos convoca la Mediterranean 285, en versión cuddy, existiendo además una serie open.

Casco y perfil externo

Los 8.50 metros de eslora para una lancha deportiva son la mejor muestra de lo que se quiso lograr. La 285 es una verdadera expresión de alta gama, con armonioso perfil, muy lanzada, incluso en la proa, aunque guarda buena relación con la eslora y no es agresiva. Se consiguió con creces la solicitud del astillero en cuanto a la superficie cubierta: la carroza no supera la línea de borda del perfil externo. Y se cumplió, ya que apenas puede verse la parte cerrada de proa desde arriba o en un viraje importante. La figura lateral está plenamente lograda. El guardamancebo es bajo, y le confiere un toque sport adicional.
La cubierta tiene buen dibujo, con rectas predominantes, armonizando el sector popel, desde la terminación del parabrisas hasta la planchada de popa integrada. Un diente lateral recrea una forma singular en popa y el costado se interrumpe sólo por dos ojos de buey de alzar en cada banda, situados bajo cubierta.
En popa se generó una planchada integrada al casco, de unos 50 centímetros de largo, en teca, con pasaje al interior mediante apertura sobre babor. Un solárium extendido sobre la planchada –detalle excelente– se forma sobre la tapa de acceso a sala de máquinas. Justamente, este espacio es ideal para reposar al sol tanto sea en verano o como en estos tibios días que el otoño nos regala.
El fondo es escalonado y con una geometría muy particular, capaz de hacer volar este equipo a más de 50 nudos, sin inmutarse. Un buen concepto de ingeniería que hace que esta lancha sea veloz a pocas vueltas y muy veloz a pleno gas, con un manejo sencillo y sin ningún vicio del casco en cuanto a maniobra y estabilidad.
Parabrisas curvo de cinco paños con puerta en crujía, y una toldilla integrada que permite abrir el bimini o “colgar” el cerramiento integral, complementa esta primera fase descriptiva exterior. Los colores por su parte, son dos: base color crema y franja lateral azul, negra o roja, con una armoniosa combinación de colores y telas.

Cockpit

La 285 tiene un cockpit particular: buen acceso y un gran solárium en popa. Esa superficie es el cobertor de sala de máquinas, una gran tapa que se levanta por completo en forma manual y deja todo el espacio del sector al descubierto, facilitando el acceso a cada rincón sin problemas.
A babor, el interior zigzaguea dejando bien delimitado un mueble con pileta y guarda inferior, un asiento individual y uno doble, que queda frente a la timonera, en el sentido longitudinal. Hay espacio detrás del sillón para ajustar un posa vasos de acrílico. A estribor ofrece un asiento recto, con lugar bajo el mismo para una conservadora removible. A proa, el butacón del timonel es extra grande, de una plaza.
El tablero es sencillo. Un plano –el vertical– unifica toda la relojería de los motores y el horizontal, las teclas que comandan servicios y sistemas. Hay lugar para una corredera/ecosonda de pie –ajustada sobre la banda– y una brújula sobre tablero, bien alineada. También se pueden colocar un estéreo y una radio VHF. El parabrisas envuelve totalmente el cockpit, tiene buena altura y hace que el frío y el viento sean totalmente ajenos a la vida en el cockpit. El parabrisas tiene puerta central rebatible, y posee un escalón sobre estribor y un pie de apoyo para descenso cerrando el parabrisas. Por estos elementos, el acceso a cubierta de proa es sencillo, seguro, con una escotilla circular sobre crujía. Buen acceso al triángulo de proa para cerrar la maniobra de fondeo.

Interiores

La puerta de acceso al interior cobra un aspecto retro, toque elegante que permite que la misma sea plegable en dos partes. Escalón mediante, se accede al interior, de 1.70 metros; altura interesante, ya que si bien no es sobrada, es cómoda para transitar en los espacios permitidos.
La tapicería interior es una de las características que el astillero mantiene intacta; es lo primero que luce y se destaca al ingresar. El baño está sobre estribor, es muy funcional, ya que se encuentra totalmente tapizado, el inodoro eléctrico se ajusta en forma simple al piso y la pileta, diseñada especialmente para este compartimiento, es sobre una pequeña mesada de madera laqueada, que la contiene. No hay mueble adicional. Es simplemente un baño “de servicio”, muy bien logrado.
Hacia proa del mamparo del baño se generó una mesada, en madera, para apoyo de elementos. No hay bacha ni pileta. Sí hay, debajo de esta, una heladera de 12 voltios.
En proa todo es cama; el triángulo se aprovecha de banda a banda. Las terminaciones en tela y madera son de categoría.
En babor hay un asiento doble, frente al baño, y el bonus extra es un espacio conseguido proyectando hacia popa este asiento. Allí se instaló una cama de una plaza –una conejera vip– en el sentido de la eslora, y el sector de crujía lindante con la cama, está absolutamente tapizado y estanco, para guardar cómodamente bolsos y otros elementos en un lugar de acceso bastante simple y seco en su totalidad. El ambiente logrado es muy confortable y aprovechado de una manera diferente.

Sala de máquinas y pruebas

Como dijimos, este equipo admite simple o doble motorización; hay lugar de sobra para instalar todo, y acceso inmediato a cualquier servicio y parte del motor. El equipamiento estándar incluye blowers y detector de gases. El banco de baterías es generoso y la capacidad de combustible importante: un tanque de 350 litros.
La unidad testeada está potenciada con dos Volvo Penta 4.3 Gxi de 225 hp cada uno (nafta), con transmisión dentro fuera Volvo Penta SX, paso 21 pulgadas. El sonido de los motores es imperceptible, gracias a una buena insonorización, y desde fuera, a plena potencia, el sonido de los motores –gracias a un casco bien sustentado hidrodinámicamente– genera “música mecánica”, con un leve sonido de potencia explosiva.
La navegación es perfecta, el casco sale apenas se acelera; el escalón del fondo cumple el cometido de su diseño, siendo muy efectivo también a bajas vueltas, ya que el casco se mantiene firme y, a la vía, no se duerme ni busca acomodarse sobre una banda a la espera de la aceleración correcta. Se comporta en baja como un fondo en “V” puro y, en alta, hipercavitante, sustentado en su popa en forma generosa. Esa sustentación es perfectamente controlada desde el timón y llevar los 51.4 nudos de velocidad es literalmente un placer.
La media de crucero, a 3300/3400 rpm, es de 32/33 nudos, una velocidad ideal para ir “regulando” a cualquier lugar. Las demás acciones de la maniobra fueron sencillas, vira sin problemas, no baja la proa nunca, responde en maniobra restringida y se siente muy segura y, como sello de fábrica, sólida en cualquiera de sus partes.
La Mediterranean 285 es algo nuevo, abre otro mercado posible, reaviva las ganas de tener una lancha de menos eslora, muy rápida, con uno o dos motores y de una personalidad tan propia como el estilo personal de quien quiera poseerla. Lancha que fielmente sigue el slogan de Mediterranean, el astillero offshore del país: “Un mundo aparte”