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Si bien se ha hablado, y mucho, sobre los magros resultados obtenidos por la Argentina en esta edición de los Panamericanos, las disciplinas náuticas cosecharon un considerable número de medallas. Quince en total, que en muchos casos fueron logradas con el esfuerzo casi exclusivo de los deportistas y el apoyo de familiares, amigos, entrenadores y federaciones que representan a cada una de las disciplinas.
En vela, se quedaron con las medallas de plata Mariano Reutemann, en RS:X Masculino, y el equipo de J-24 integrado por Alejo Rigoni, Sebastián Peri Brusa, Gustavo González y Joaquín Duarte Argerich, y con las de bronce Julio Alsogaray, en Laser, y Florencia Gutiérrez, en RS:X Femenino. En tanto en esquí acuático, Edgardo Martín, obtuvo el bronce en la categoría Wakeboard Masculino. En canotaje de velocidad, Pablo de Torres ganó la medalla de plata en Masculino K2 1000 m y la de bronce, compartida con Juan Pablo Bergero, en Masculino K2 500 m; mientras que Fernanda Lauro logró la presea de plata en Femenino K1 500 m. Finalmente el remo resultó el más premiado: oro para Santiago Fernández en Un Par de Remos Cortos Masculino y para Horacio Sicilia, Maximiliano Martínez, Joaquín Iwan y Diego Martín López en Cuatro Remos Largos s/Timonel Masculino; plata para María Gabriela Best en Un Par de Remos Cortos Femenino, para Rodrigo Murillo y Ariel Suárez en Dos Pares de Remos Cortos Masculino, para Víctor Sebastián Claus, Ariel Suárez, Santiago Fernández y Cristian Alberto Rosso en Cuatro Pares de Remos Cortos Masculino y bronce para Carolina Schiffmacher, María Laura Abalo, María Gabriela Brest y Lucía Palermo, en Cuatro Pares de Remos Cortos Femenino y para Alan San Martín, Marcelo Walter Broca, Maximiliano Martínez, Joaquín Iwan, Horacio Sicilia, Diego Martín López, Damián Ordas, Mariano Palermo y Joel Infante en Ocho Remos Largos c/ Timonel Masculino.
El mexicano Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), clausuró los XIV Juegos Panamericanos calificándolos como “los mejores de la historia”. Si bien se trata solo de una apreciación particular del desarrollo del evento, es innegable que Río de Janeiro se vistió de fiesta para celebrar esta décimo quinta edición y sus organizadores hicieron todo lo que estuvo a su alcance para que sea recordada eternamente. La actitud ciudadana acompañó claramente esta intención. Los cariocas transmitieron la energía del deporte en todos los rincones de la ciudad, cualquiera fuera su ocupación y el nacionalismo se apoderó con fuerza de los brasileños.
Se montó en la ciudad infraestructura de última generación, como el velódromo, la Arena Multiuso -donde se vieron las competencias de gimnasia artística- y el Parque Acuático, en el que se realizaron las pruebas de natación. Los estadios y edificios existentes también se reacondicionaron para deslumbrar a locales y visitantes con la secreta aspiración de acercar la posibilidad de ser sede del próximo Campeonato Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos de 2016.
Los canales de televisión emitieron en directo y en diferido a lo largo del día todas las disciplinas; los espectadores se agolparon a toda hora en los ómnibus especialmente dispuestos para llegar a tiempo a las competencias con camisetas y banderas “verdeamarelas” y los vendedores ambulantes ofrecieron con insistencia los souvenirs de Rio 2007 en los principales puntos de la ciudad.
La seguridad fue uno de los aspectos más considerados por las autoridades brasileñas a la hora de organizar el evento, ya que la ciudad de las playas más lindas es también considerada una de las más peligrosas, con índices de violencia que asustarían a cualquiera. Sin embargo, durante el mes de julio en Río se vivió una calma que rozaba lo inverosímil. Algunos hablaban de cierta “tregua entre gobernantes y delincuentes” pero lo cierto es que en cada esquina podían observarse constantemente numerosos móviles policiales y los uniformados desfilaban por las instalaciones y las zonas aledañas hasta el hartazgo.
Las competencias se desarrollaron con absoluta normalidad en todas las disciplinas, salvo algunas falencias en la organización, así como alguna poco comprobable parcialidad en los arbitrajes. La Marina da Glória, ubicada sobre la bahía de Guanabara, donde se disputaron los encuentros de vela careció de la organización e infraestructura suficiente para un evento de estas características y los deportistas y entrenadores se quejaron del poco lugar disponible para el armado de los equipos y la gran cantidad de desperdicios en el agua que dificultaban la navegación. En ninguna de las clases pudieron completarse las diez regatas clasificatorias debido a la falta de viento. El último día se concluyó con el formato Medal Race, en el que solo compitieron los cinco primeros puestos y otorgó doble puntaje.
La emoción final
El día de la Medal Race fue sin dudas el más esperado. Todo se definía allí luego de la jornada del viernes cuanto tras una agotadora espera las regatas fueron suspendidas a la hora límite: las 16:00. El sábado todos se mostraban expectantes y los deportistas querían salir a definir las posiciones en el agua, aunque a algunos los favorecían los lugares obtenidos hasta el momento.
Río había amanecido lluvioso y con bruma, y el viento brillaba por su ausencia. Con el correr de las horas los recursos para evitar el tedio escaseaban. Los periodistas deambulaban bajo la lluvia mientras los representantes de las diferentes clases repasaban los equipos una y mil veces y aguardaban a que sus entrenadores y jefes de equipo indicaran el momento de ir al agua.
Pasadas las 14:00 los fotógrafos y camarógrafos fueron embarcados en los dos únicos gomones disponibles para la prensa por lo que los periodistas gráficos debimos permanecer en la Marina. Tras recurrir a la buena voluntad de Hernán Vilá, entrenador del equipo argentino de windsurf logré embarcarme en el gomón que me permitió vivir de cerca uno de los momentos más emotivos y gratificantes de la jornada.
Tras una primera verificación del clima en la cancha de regatas regresamos a la marina. Aunque el frío se hacía sentir reinaba la calma y se acercaba la fecha límite para disputar las regatas, lo que aumentaba la ansiedad entre los competidores, la mayoría de los cuales ya estaba en el agua esperando el momento de la largada.
Alrededor de las 15 horas una gran nube agregó al clima invernal y la lluvia un fuerte viento arrachado que posibilitó las largadas. Los J-24 corrían en la cancha más lejana a la costa con la ilusión del oro en las manos del equipo argentino, hasta entonces en segundo lugar. La lucha con Brasil fue ardua hasta el final ya que hasta el día anterior el local había ganado cuatro regatas y el equipo de Rigoni, las tres restantes. Los punteros se ocuparon de mantener a raya al barco argentino que obtuvo un brillante segundo lugar en el podio, aunque los chicos no lograron ocultar su decepción luego de la Medal Race. El Hobbie Cat 16 fue la única clase que no pudo disputar la última instancia.
En la otra cancha culminaban las regatas de Laser aunque la bruma impedía verificar con certeza quiénes habían resultado ganadores. Poco después supimos que a Cecilia Carranza se le había escapado el bronce de las manos al terminar quinta en la regata y cuarta en las posiciones, tras un notable y sostenido rendimiento a lo largo del campeonato. “Fue un campeonato positivo, como siempre aprendí muchísimo, pude ver errores que no tengo que cometer más y trabajaré mucho sobre eso”, manifestó Carranza.
En tanto Julio Alsogaray, en Laser Standard, se hacía acreedor a la medalla de bronce, relegando al chileno Matías Del Solar y al canadiense Michael Leigh, cuarto y quinto del ranking mundial, respectivamente. El brasileño Robert Scheidt, favorito en esta competencia, debió conformarse con la medalla de plata ya que la de oro fue para el estadounidense Andrew Campbell.
La regata de windsurf femenino se largó alrededor de las 15.30 y veinte minutos más tarde fue el turno de los varones. La lluvia constante, el intenso viento y la bruma ofrecían un esquema complicado. En ambas categorías la lucha mano a mano estaba planteada con los competidores mexicanos. Minutos antes de la largada Vilá le preguntó a Gutiérrez: “Podés, Flor”. “Sí, puedo”, dijo ella y salió con el temple y la firmeza de su vasta experiencia a coronar su carrera en el windsurf con la medalla de bronce. “Estoy muy feliz con mi desempeño, no me lo esperaba”, dijo Gutiérrez.
“Mariano está a un punto del mexicano, viene de una recuperación lenta de estar muy mal en el mundial, donde perdió mucha potencia física que fue recuperando lentamente a lo largo del campeonato”, señaló Vilá antes de la final. A Reutemann le vino muy bien que la prueba final se disputara, porque pudo quitarle el segundo puesto al mexicano David Mier y Terán, gracias a finalizar tercero en la regata. En RS:X, el cordobés totalizó 23 puntos. El festejo de lo logrado por Reutemann fue emotivo y alegre, más allá de las lágrimas que no pudieron contenerse. Luego de zambullirse en el agua, en el gomón de apoyo del windsurfista brasileño se improvisó un podio en el que el brasileño Ricardo “Bimba” Winicki, Reutemann y el mexicano celebraron juntos.
El yachting argentino sumó así dos medallas de plata y dos de bronce tras una intensa jornada vivida en la Marina da Glória. El equipo de Lightning, conformado por Pepe Bettini, Marcos Lamas y Diego Gneri terminó sexto en las regatas clasificatorias, por lo que no pudo disputar la Medal Race. ”Nosotros no corremos habitualmente en esta clase y nos encontramos con gente muy experimentada. Lo ideal hubiera sido tener al menos veinte días para entrenar con anticipación y haber corrido un campeonato tres meses antes”. Lamas, junto a Matías Bühler acababa de participar del Mundial de Clases de la ISAF donde lograron la clasificación para los Juegos Olímpicos en 470 y arribó a Río cinco días antes del comienzo de los Juegos. Cabe destacar que el 470 no fue incluida dentro de las clases panamericanas, ya que las autoridades de ODEPA consideraron bajo el número de deportistas en la región.
En tanto Adrián Marcatelli y Francisco Bonaventura finalizaron quintos en Snipe. “Nuestro rendimiento no fue el esperado. Veníamos de ganar dos argentinos seguidos, un sudamericano, la medalla de plata en los Odesur y esperábamos estar más cómodos”, se lamentó el tripulante Bonaventura.
Los próximos Juegos Panamericanos serán en la ciudad mexicana de Guadalajara, cuyo alcalde recibió la bandera de ODEPA en la ceremonia de clausura de los Juegos. Entre el 13 y el 30 de octubre de 2011 tendremos una nueva oportunidad de disfrutar de la máxima competencia deportiva de América. Hasta tanto, tal vez Argentina tenga tiempo de revisar cuál es el lugar que quiere otorgarle al deporte dentro de la sociedad y analizar cuál debería ser la inversión para que a la hora de cosechar medallas, los resultados sean acordes a las expectativas de todos |
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